jueves, 19 de octubre de 2017

Guardiola dedica victoria de su equipo a líderes independentistas encarcelados

El entrenador del Manchester City desea pronta liberación para Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, dirigentes de organizaciones catalanas en prisión



Redacción 
Fútbol Rebelde

Pep Guardiola, entrenador del Manchester City, dedicó la reciente victoria de su equipo en la Liga de Campeones a los líderes independentistas catalanes encarcelados por el Estado español.

“Es un buen momento para dedicarles la victoria”, dijo Guardiola en rueda de prensa. “Ojalá puedan salir muy pronto porque ahora mismo es un poco como si todos estuviéramos allí”, agregó.

Jordi Sánchez y Jordi Cuixart, líderes de las organizaciones independentistas catalanas ANC y Òmnium Cultural, fueron llevados a prisión por supuesta sedición.

“No hay civismo más grande que las ideas. Tanto Òmnium como la ANC lo han hecho siempre todo con civismo, expresando sus ideas”, dijo Guardiola, partidario de la independencia catalana.

La Justicia española procesó a Sánchez y a Cuixart por hechos relacionados a la preparación del referendo independentista del 1ro. de octubre pasado. En la votación, pese a las obstrucciones de la Policía española, el Sí a la independencia se impuso con aproximadamente dos millones de sufragios (el 90% del total).

El martes pasado, el equipo de Guardiola se impuso 2-1 ante el Nápoles por la Liga de Campeones de Europa.

jueves, 12 de octubre de 2017

George Weah gana elecciones presidenciales de Liberia

Sería el primer exfutbolista en llegar a ser presidente de su país



George Weah ganó las elecciones presidenciales de Liberia, según reportan medios de comunicación locales este 12 de octubre.

Weah, figura del fútbol europeo en los años 90, y único africano en ganar el Balón de Oro, se podría convertir así en el primer exfutbolista en llegar a la Presidencia de su país.

El futbolista liberiano se destacó en su paso por el Milan de Italia, donde fue reconocido como el mejor jugador del mundo en 1995. En su país apoyó a la Selección nacional de fútbol, realizó actividades humanitarias y luego incursionó en la política.

En las elecciones de este miércoles, aunque no hay resultados oficiales, se reporta que habría superado a otros varios candidatos, incluyendo al actual vicepresidente, Joseph Boakai, favorito para ganar los comicios.

Liberia viene de enfrentar la epidemia del ébola y una guerra civil.

domingo, 8 de octubre de 2017

El Che Guevara: el incansable deportista asmático (primera parte)

Texto publicado originalmente en el libro "La Patria Deportista" (Editorial Planeta, Buenos Aires, 1996), bajo el título Ernesto Guevara, La aventura del deporte.


Por Ariel Scher
El Clarín


Se trataba de un sonido seco y monótono. Surgía de la nada, empujado desde la naturalidad del silencio, y se expandía moderada y seguramente hasta provocar una pequeña sensación de espanto. Avanzaba como un silbido tenue y se iba descomponiendo para convertirse en una especie de rebuzno. Desfilando con la sincronía de un ejército, el jadeo, la asfixia y el miedo sobrevenían uno detrás del otro, ensayando una rutina de la que sólo se sabe que no hay que esperar el final. Ahogado hasta añorar el oxígeno, el inside batallador no tenía más remedio que dejar a su equipo de rugby con catorce jugadores y corría hasta la línea de touch buscando un objeto que casi le devolvía la vida. Inhalaba profundo, se recomponía, y muy pronto regresaba al campo de juego para que los suyos volviesen a contar con quince integrantes. Luego, el ciclo recomenzaba, se agotaba, recomenzaba y se agotaba. Ocurría varias veces por partido. Para ser un jugador de rugby, ese inside asmático resultaba toda una rareza. Se llamaba Ernesto Guevara.

El Che Guevara en sus tiempos de jugador de rugby.

Guevara, quien entonces no era el Che sino el Chancho, debe haber sido uno de los rugbiers más contraindicados e imposibles de la historia. Jugaba merced a dos voluntades enormes: la suya, con la que peleaba contra la lógica y los consejos médicos, y perseguía una pelota ovoide como si fuera un hombre sin enfermedad; y la de unos cuantos chicos de doce años que se posaban a un costado de la cancha con un inhalador en la mano. No había más explicaciones. El rugby es un juego que cobija sonidos diversos. Acepta el eco apagado de las piernas que chocan. El quejido hondo del que salta mucho más arriba de lo que su cuerpo puede, o el rechinar agudo de los dientes de quienes forman parte de un scrum y sienten o saben que tienen que sacar potencia hasta de las muelas. Pero no alberga el ronquido patológico de los que respiran con dificultad. Sin embargo, envuelto en ese ronquido recurrente, Guevara lograba jugar.

Entre las elites sociales que habitaban la zona Norte del Gran Buenos Aires en la expiración de la primera mitad del siglo XX, mucho de lo que existía era excluyente y selectivo. Inclusive el aire, que de tan puro y fragante parecía una exageración de la realidad. A Guevara le sucedía con ese aire lo que más adelante le pasaría con la gente que lo respiraba: no le alcanzaba... dispuestos a que así como en la vida, en el rugby todo transcurriera como debía de ser, los miembros de esas elites, que tropezaban por primera vez con las migraciones de Guevara hacia el inhalador en medio del juego, inicialmente se asombraban y después rechazaban. Con frecuencia preguntaban cómo ocurría aquello que estaban viendo. Los conocedores, acostumbrados al espectáculo, relataban que ese inside era asmático y que tenía recomendado abandonar el juego, pero precisaban que era muy cabeza dura y se resistía. El inside, añadían, al igual que las circunstancias que protagonizaba, era un joven fuera de lo común. El tiempo y el propio Ernesto Guevara se iban a encargar de darles la razón.

El castigo del asma

La pesadilla del asma se acurrucó en los bronquios de Guevara el 2 de mayo de 1930. Fue, inicialmente, una tragedia individual y familiar. Es que cualquiera adivinaba que daba inicio una confrontación desigual. Peleaba un niño de dos años contra un mal considerablemente mayor, dueño de un mito que articulaba la invencibilidad con la desdicha.

Ernesto Guevara Linch, el padre del Che, evocó muchos años después la época del bautismo asmático: "Lo que determinó gran parte de nuestra vida fue la furiosa asma de Ernestito. Recuerdo el día en que le dio el primer ataque y que descubrimos su mal. Tenía dos años. Era el 2 de mayo de 1930. Hacía un frío horrible y había sudestada. Celia era una excelente nadadora y no le interesaba el mal tiempo. Ella igual iba a nadar al Club Náutico San Isidro, cerca de la casa en que vivíamos. Ese 2 de mayo yo la había ido a buscar por la tarde. Era muy joven y, como tal, algo desaprensiva. No pensó en ningún momento que esa temperatura podía perjudicar al chico. Cuando salimos del club, Ernestito estaba muy mal. Fuimos a lo de un viejo médico, cuyo nombre no recuerdo que era vecino nuestro. En ese momento descubrimos la enfermedad. Durante los dos años que siguieron le hicimos todos los tratamientos posibles; por último el médico indicó que el lugar adecuado para él era Alta Gracia, Córdoba".

En las jornadas en que la tos del pequeño Ernesto se afincó en la casa de la familia Guevara, nadie supuso que de esa criatura débil pudiera devenir alguna vez un deportista.

Bañarse en salud

Una tía, Beatriz Guevara Lynch, fue receptora del primer logro deportivo del chico asmático: "Querida Beatriz la sorpresa es que lla sé nadar justo el día de tu cumple años aprendí a nadar recibe besos de Ernestito", le escribió con las faltas de ortografía del caso, el 22 de enero de 1933 desde "alta Grasia", como decía el texto.

La natación fue, en efecto, el primer deporte al que se dedicó Ernesto Guevara. No resultó una elección emergida del azar. Su madre, Celia de la Serna, había sido una excelente nadadora de río. Guevara aprendió en la pileta del Sierras Hotel, cercana a su casa, en lo que su familia veía como un refuerzo importante para combatir contra dos pulmones deficitarios. Era el tiempo en que la sombra del asma forjaba obsesiones de conjunto. Era el tiempo en que todos los adultos que rodeaban a Guevara concebían al deporte como una herramienta dirigida casi en términos exclusivos a conseguir que ese chico fuera, esencialmente, normal. Otra tía, Carmen de la Serna, le confesó al periodista y biógrafo del Che, Hugo Gambini, que "cuando era muy chico tenía los hombros levantados por la respiración forzada, pero luego se le ensanchó la caja torácica con el deporte y el aire de Córdoba".

Los calendarios fueron demostrando que la concepción del deporte como medicamento era restringida. Quizás, empezaba a percibirse, el asma no partiría nunca. Pero para el Ernesto preadolescente la relación con el deporte tenía un sentido mucho más abarcativo que el de su defensa frente a una enfermedad que suele avasallar.

A los doce años tomó lecciones con el campeón argentino de estilo mariposa Carlos Espejo, y contra las disposiciones médicas y a escondidas de sus padres, se entrenaba mañana y tarde hasta tornar en un entrenamiento de sus amigos el tomarle el tiempo de sus mejores intentos.

Cuando en la casa paterna se descubrieron las fugas de Ernesto hacia la pileta, la explicación fue la misma que se empleaba para tratar de comprender otras conductas del hijo mayor del hogar. Bordeando la objetividad decían: "tiene un carácter rebelde".

Los primeros saltos

La gran proeza en el agua llegó poco después. Adolescente por unos años e inquieto para siempre, Guevara se asombró ante las funciones de un circo japonés llegado a Córdoba, entre cuyos miembros había acróbatas que se tiraban desde una gran altura a un estanque de medio metro de agua. Era un viaje loco y largo por el aire que siempre hacía brotar la explosión del aplauso pero nunca la tentación de la copia.

Aunque la entrada era muy cara, Guevara repetía y repetía la visita al espectáculo. En cada función se ubicaba más cerca del lugar de la prueba. Con los ojos abiertos registraba cada desplazamiento de los saltadores del circo. Con los ojos cerrados, podía reproducir la cadena de movimientos que culminaba en la zambullida más osada que había visto. No era un secreto: quería aprender la técnica de ese salto.

Tiempo después, en la localidad Cordobesa de Los Chorrillos, Guevara encontró una nueva ruta para escandalizar a sus amigos y amigas. El relieve irregular de la zona ofrecía pequeños picos pedregosos que se apoyaban en espacios de agua pequeños. Tras escalar las piedras, Ernesto simulaba tener miedo, tambaleaba un poco y finalmente se lanzaba hacia unos huecos de agua de un metro o un metro y medio. Era, en realidad, un ejercicio que había practicado hasta el agotamiento en la piscina. Pero invariablemente encontraba algún espectador que se asustaba ante tanta temeridad.

Es cierto que Guevara fue un nadador de calidad. Pero la reproducción del salto circense no surgió de su talento para el agua sino de su voluntad ilimitada para hacer posible lo que parece imposible. Durante el resto de sus días continuó viviendo a los saltos. Y también confiando en que nada era imposible.

Aunque un médico cordobés le extendió un certificado para que se lo eximiese de hacer educación física, la vida en Alta Gracia propició el desarrollo deportivo del pequeño Guevara. Según contó su padre, llegó a ser "un excelente jugador de golf", fruto de que su casa quedaba pegada al campo de golf de la ciudad y de su amistad con los caddies del lugar. "Todos venían a mi casa, desde los hijos del encargado del hotel de Alta Gracia hasta los caddies del campo de golf", narró Ernesto Guevara Linch para describir el contexto social en el que su hijo modelo otra de las vertientes de su nexo con el deporte. Unos años más tarde, Guevara también fue caddie y compitió con resultados aceptables en el Golf Club de Villa Allende, uno de los espacios más renombrados para la práctica de ese juego.

Los años de Alta Gracia contribuyeron para que el cuerpo de Guevara mejorara su capacidad aeróbica, aunque no lograron sofocar el asma, que le duró toda la vida. En esa época inauguró su entusiasmo por las caminatas y también un ejercicio que le sería particularmente útil mucho después: el montañismo. El joven Ernesto aprovechó los cerros cordobeses para conseguir dos piernas firmes, a las que fortaleció subiendo y bajando las alturas que circundaban su casa. En la agitada conclusión de la década del '50 y en una isla localizada muy al norte de Alta Gracia, Ernesto Guevara volvería a la montaña.

En Alta Gracia también incursionó en el boxeo y se exigió hasta rendir en el ping pong. El tenis, en cambio, fue en aprendizaje posterior. Cuando la familia se mudó a Córdoba, capital, alquiló una casa pegada al Lawn Tennis de la ciudad. Tanto Ernesto como su hermano Roberto pudieron jugar bien gracias a las lecciones de una maestra entrenada: la hija del cuidador de las canchas de ese club.

Hacer un futbolista

Hugo Gambini detalló en su libro El Che Guevara los inicios de la relación de Ernesto Guevara con el fútbol: "Leía las crónicas deportivas para informarse sobre los campeonatos profesionales de fútbol y como la mayoría de sus amigos eran adictos a los mismos clubes (Boca o River) Ernesto quiso elegir uno distinto. Cuando descubrió la existencia de Rosario Central, un club de la ciudad donde él había nacido, adhirió fervorosamente a su divisa. A partir de ese instante le encantó que le preguntaran '¿ De qué cuadro sos?', porque le daba la oportunidad de responder con cierta altivez: 'De Rosario, de Rosario Central. Yo soy rosarino'. No tenía la menor idea sobre esa ciudad ni había visto jamás a su equipo, pero él era rosarino y defendía su identidad...".

En esos años, Guevara tenía un ídolo en ese Central que imaginaba más de lo que conocía. Era Ernesto García, quien después brilló como puntero izquierdo en Racing. A García se lo conocía con el seudónimo de Chueco, pero también tenía otro apodo capaz de encajar con inclinaciones, aunque futuras, de Ernesto. Le decían "El poeta de la zurda". Acaso una vocación temprana por la rebeldía sumó otra singularidad en la biografía futbolística de Guevara. En Córdoba, contra las preferencias dominantes de los habitantes de la provincia, que volcaban sus simpatías hacia los clubes Belgrano y Talleres, eligió ser hincha de Sportivo Alta Gracia. Nunca hizo grandes esfuerzos en explicar por qué.

Ernesto Guevara padre dio cuenta de otra anécdota futbolística: "Estando en el Sierras Hotel de Alta Gracia, cuando mis hijos Roberto y Ernesto aún eran niños (ocho y once años) un íntimo amigo mío les preguntó a modo de broma: '¿A que no saben los nombres de los jugadores de Boca?'. Cuál no sería la sorpresa de mi amigo cuando los dos al unísono le fueron dando a toda velocidad los nombres de los once jugadores. Las personas allí presentes se reían a carcajadas al comprobar la rapidez con que habían contestado la pregunta; pero lo que no sabían los que escuchaban es que además podían dar de memoria los nombres de los jugadores de River, de Racing, de Tigre y de la mayoría de los cuadros de primera división. Y es que realmente el fútbol los apasionaba".

Su existencia como jugador resultó acotada. El límite previsible fue el asma. Igualmente, ratificando su determinación de andar contra más de una lógica, siempre realizó todo lo posible para que la respiración complicada no lo dejara fuera de la cancha. Un poco por decisión y otro poco por necedad, fue arquero, el puesto que menos movilidad le exigía y con el que tenía el inhalador a menor distancia. Quienes evocaron sus actuaciones destacaron que lo que más le gustaba era revolcarse por el suelo.

Guevara era un arquero gritón, preocupado por dominar con su voz los oídos de sus defensores. En Alta Gracia a uno de sus equipos lo bautizó "Aquí te paramos el carro". Cuando creció un poco, se integró a un equipo del pueblo cordobés de Bouer. Allí tenía una función adicional al cuidado del arco. Ocasionalmente, se le asignaba la persecución personal del mejor futbolista adversario. Guevara no era un virtuoso pero sí un tenaz. No era un gambeteador sutil pero poseía mucha fuerza y una capacidad de concentración extraordinaria. Marcar al rival más difícil no le permitía lucirse pero era una ayuda para su equipo. Por entonces, estaba dispuesto a subordinar su papel personal a la necesidad del conjunto. Nunca abandonó esa tendencia.

lunes, 2 de octubre de 2017

Piqué se emociona, defiende a Cataluña y carga contra Rajoy

El jugador del Barcelona condena los actos violentos y explica cómo se gestó la decisión de jugar a puerta cerrada


Por Carlos Ruiz
La Vanguardia

Gerard Piqué comenzó el día exhibiendo con alegría su voto para el referéndum y lo acabó emocionado, y entre lágrimas, tras observar la violencia utilizada por las fuerzas del Estado. El defensa del Barça condenó los incidentes de manera enérgica y valoró el partido contra Las Palmas, a puerta cerrada, como “la peor experiencia profesional de su vida”.

“La junta ha intentado suspender el partido. Han bajado al vestuario, hemos debatido y hemos decidido jugar. Ha sido muy difícil jugarlo con todo lo que ha sucedido. Ha sido la peor experiencia como profesional de mi vida. La gente ha ido a votar pacíficamente y el trato de la Guardia Civil y la policía habla por sí sola. Los actos de hoy los ha visto todo el mundo y habrá consecuencias”, analizó el central catalán, que embargado por la emoción tuvo que parar en varias ocasiones.

La polémica decisión encontró rechazo entre algunos seguidores, que entendían la suspensión del partido como la mejor de las protestas, pero el defensa explicó que fue una opción consensuada: “Comprendo que muchos ciudadanos no entiendan que hayamos jugado pero no creo que el lema ‘Més que un club’ caiga por esta decisión. Al final nos jugábamos los puntos. La Liga y Las Palmas querían jugar y tampoco hay que darle más vueltas. Lo hemos decidido así y ya está”.

Con este escenario, el defensa solo pensaba en que “acabara el encuentro lo antes posible e intentar ganar aunque era lo menos importante”. Sobre como vivió lo incidentes, Piqué expresó su incredulidad ante la actuación de los cuerpos policiales y explicó que confiaba en otra manera de proceder: “Al principio no me lo creía, pensé que tratarían de evitar que votáramos pero de forma pacífica”.

Más allá del partido, Piqué no ha obviado la situación política: “Estamos delante de un país con un presidente que miente. Ha dicho que éramos una minoría que se movía de forma tumultuosa y hemos demostrado que no es así. Hay mucha gente que piensa que los catalanes son los malos y no lo somos”, expresó el azulgrana, además de insistir en sus críticas a Mariano Rajoy: “Es una de las peores decisiones de los últimos 40 años. Estamos ante un presidente que tiene el nivel que tiene. Va por el mundo sin ni siquiera saber inglés”.

Piqué tuvo que lidiar, otra vez, con su eterno debate con la selección española: “Puedo ir con la selección porque ellos condenan esta situación y creen en la democracia. Pero si creen que soy un problema no pondré ningún impedimento en dar un paso al lado”. El zaguero defendió su postura alejando la bandera: “Ir a la selección no es una cuestión patriótica. Hay que ir y rendir al máximo. No es una competición de patriotismo. Yo lo entiendo así”.

Pese a ello, el futbolista reivindicó que se siente catalán “hoy más que nunca”, defendió ante todo “el derecho a votar” y ensalzó la actitud de sus conciudadanos: “ La población se ha comportado de manera espectacular hoy y durante siete años. No ha habido ningún acto de agresión y han tenido que usar la violencia”. Por esta razón valoró que el pueblo catalán “merece todo y más” y les ha emplazado a seguir así: “Por mucho que les inciten, que actúen pacíficamente, que canten, que sobre todo canten bien alto”.

martes, 26 de septiembre de 2017

"El fútbol y los nazis no encajan": Borussia Dortmund a la extrema derecha

El popular club alemán publica un video en el que se mofa de los neonazis y rechaza el racismo


El Borussia Dortmund publicó en sus redes sociales un video con el eslogan “El fútbol y los nazis no encajan”, en el cual se mofa de los partidarios de esta doctrina, justo cuando una organización de este tipo consigue llegar al parlamento alemán.

La publicidad muestra un grupo de personas con estética neonazi intentando jugar fútbol, pero se les ve tan agresivos como torpes.



El video se divulgó este lunes, luego de que un partido político de extrema derecha obtuviera representación parlamentaria por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

Se trata de “Alternativa para Alemania”, un partido creado en el 2013 con banderas como el rechazo a la inmigración, a la integración europea y a la cultura islámica. En las recientes elecciones, obtuvo la votación suficiente para ingresar al Bundestag.

Con su satírico promocional, el Borussia Dortmund se posiciona contra el fascismo y eleva la consigna “El fútbol y los nazis no encajan. Juntos contra el racismo”.